No se cuantas veces te he extrañado.
No se cuantas veces te he amado y después odiado y nuevamente vuelto a amar.
No hay imagen, recuerdo u olor que desaparezca tu presencia de mi mente.
Aun me dueles y se que algún día lo tendré que superar.
Ambos vamos por caminos distintos:
Tan escarpados, tan impetuosos, tan peligrosos. Y aún así yo viro la vista atrás para buscarte entre la gente, para saber si estas presente, para no creer que estas renuente en creerme cuando te decía que eras el amor de mi vida, porque aún lo eres. Y aún cuando vengan mil amores que llenen tu espacio, nadie tiene ese título que tu te haz ganado a pesar de ser cruel conmigo, de despreciar lo que te digo y de arrojarme mis errores cometidos a la cara cada vez que estas aburrido.
Aun te amo. Pero se que no puedo buscarte porque debo quedarme en esta cárcel de agonía y orgullo para no buscarte más y esperar que el sueño pase o, lo que es más probable, que la tristeza continúe consumiendo mi alma hasta que ese rastro de ser humano enamorado que alguna vez fui muera con todos los sueños e ilusiones y sólo quede un rastro de polvo que arrastre el viento para dejar tu camino totalmente libre. Y no haya nada más de mi.
jueves, 10 de diciembre de 2015
Melancolía noctámbula
Suscribirse a:
Entradas (Atom)